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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

Chile refuerza su sistema penitenciario con el traslado de 191 reclusos de alto riesgo a Talca

El jueves pasado, el Gobierno de Chile llevó a cabo un significativo traslado de 191 reclusos, entre los cuales se encuentran importantes figuras del crimen organizado, hacia una nueva cárcel en Talca, ubicada en la región del Maule. Este establecimiento penitenciario se ha diseñado con un sistema de mayor seguridad y se considera uno de los más avanzados en Sudamérica.

El operativo, denominado ‘Operativo Cancerbero’, generó cierta controversia al ser transmitido en vivo por las plataformas oficiales del gobierno, y fue supervisado personalmente por el presidente José Antonio Kast, quien visitó el centro penitenciario La Laguna durante la operación.

De los 191 reos trasladados, 37 están vinculados directamente con bandas delictivas, incluyendo a nueve de sus líderes y 28 miembros activos. El resto, que suma 154 internos, son considerados de alto compromiso delictual, tal como informó el Ministerio de Justicia en un comunicado oficial.

Kast declaró que esta es una jornada histórica que marca un nuevo enfoque en la gestión carcelaria en el país, afirmando que la cárcel de Talca comenzará a recibir un total de 400 internos en los próximos días, todos bajo un régimen de alta seguridad que les impedirá interactuar con el resto de la población penal.

El traslado de estos reclusos se efectuó en cuatro buses custodiados por Gendarmería, y contó con el respaldo de Carabineros y la Policía de Investigaciones (PDI). Este movimiento incluyó la vigilancia aérea mediante helicópteros que captaron imágenes en tiempo real del proceso.

Los internos fueron trasladados desde distintas cárceles de Chile, incluyendo aquellas ubicadas en las regiones de Arica y Parinacota, Tarapacá, y la Región Metropolitana, entre otras. La nueva cárcel, inaugurada en 2025 durante el mandato del expresidente Gabriel Boric, implementará un régimen de aislamiento que incluye el bloqueo de señales telefónicas para evitar la comunicación desde el interior.

Kast también subrayó que las nuevas medidas de seguridad fueron diseñadas a partir de recomendaciones de legisladores y la experiencia acumulada por Gendarmería. Estas incluyen la obligatoriedad de uniformes para los reclusos y restricciones en las visitas, que deberán realizarse a través de locutorios.

Por su parte, el ministro de Seguridad, Martín Arrau, enfatizó que los líderes de las bandas no podrán continuar operando desde las cárceles, afirmando que "en las cárceles manda el Estado, no los criminales". En Chile, actualmente hay cerca de 65.000 presos, marcando un récord en la historia del país, aunque el hacinamiento no alcanza los niveles extremos de otros países de la región.

El nuevo centro penitenciario, que cuenta con más de 63.500 metros cuadrados y 14 módulos de reclusión, tiene una capacidad de 2.320 presos y se encuentra a menos de diez kilómetros del centro de Talca. Este cambio es parte de una serie de iniciativas prometidas por Kast durante su campaña electoral, que incluyen reformas constitucionales y acciones concretas contra el crimen organizado.