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  • MUNDO
  • Por Henry Colque

La obesidad infantil y adolescente se cuadruplica desde 1990, afectando a 170 millones en el mundo

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que la prevalencia de la obesidad entre los jóvenes de 5 a 19 años ha pasado del 2 % en 1990 al 8 % actual a nivel mundial. Este alarmante incremento ha llevado a que se estimen alrededor de 170 millones de menores con obesidad en 2024, incluyendo 70 millones de niños de 5 a 9 años y 100 millones de adolescentes entre 10 y 19 años.

Nuevas directrices de la OMS

Ante esta situación, la OMS ha desarrollado sus primeras directrices específicas para el tratamiento de la obesidad en niños y adolescentes. Estas pautas sugieren que los sistemas de salud deben priorizar intervenciones que integren cambios en la alimentación, incremento de la actividad física y modificaciones en conductas que contribuyen al sobrepeso.

Para los niños menores de 9 años, la OMS no recomienda el uso de medicamentos, cirugía bariátrica ni dispositivos para la reducción de peso. En contraste, para los adolescentes de 10 a 19 años, se contempla la posibilidad de usar medicamentos únicamente si un programa supervisado de cambios en el estilo de vida no ha logrado resultados satisfactorios en un periodo de al menos seis meses.

"La base de la atención de la obesidad en niños y adolescentes no son los medicamentos ni la cirugía, sino el acceso a un apoyo integral que permita una alimentación saludable, actividad física y un cambio de conducta sostenible",

La obesidad es considerada una enfermedad crónica que incrementa el riesgo de sufrir otras afecciones no transmisibles, como diabetes tipo 2 y enfermedades cardiovasculares. Además, los menores con obesidad enfrentan un mayor riesgo de estigmatización y acoso, lo que puede afectar su salud mental.

La OMS también subraya la necesidad de abordar la salud mental en el tratamiento de la obesidad, ya que problemas como la ansiedad y la depresión pueden influir en los hábitos alimenticios y la actividad física de los jóvenes. Asimismo, enfatiza que el tratamiento por sí solo no será suficiente para revertir el aumento global de la obesidad, haciendo un llamado a implementar políticas públicas que faciliten el acceso a dietas saludables y a la actividad física.

A nivel mundial, la obesidad continúa en aumento. Aunque en países de altos ingresos se observa cierta estabilidad, en regiones de ingresos medios y bajos la tendencia sigue en ascenso. Esta situación también acarrea costos multimillonarios, afectando a las economías de los países y a la salud pública.