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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

El fenómeno El Niño y sus implicaciones económicas para América Latina

La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) ha señalado que un episodio intenso del fenómeno El Niño podría resultar en una contracción acumulada del 2% del PIB de la región en un periodo de tres años, lo que podría añadir hasta 4,8 millones de nuevos pobres a fines de la década. El primer año sería el más crítico, concentrando la mayor parte de esta pérdida económica.

Este análisis se encuentra en el informe especial titulado “Los efectos del fenómeno El Niño en América Latina y el Caribe y recomendaciones para enfrentarlo”, presentado por la Cepal el 21 de septiembre. Según la entidad, los efectos variarán entre los diferentes países, pero serán especialmente severos en sectores como energía, agricultura, pesca e infraestructura.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) ha pronosticado que hay más del 90% de probabilidad de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte entre otoño e invierno de 2026-2027. Además, se estima un 75% de probabilidad de presenciar un evento histórico entre octubre y diciembre de 2026.

Entre los principales impactos mencionados por la Cepal se encuentran las presiones inflacionarias, un descenso en el crecimiento económico y una reducción en los ingresos de los hogares, efectos que podrían persistir incluso después de que termine el fenómeno.

Particularmente, en el sector energético, se anticipa que las altas temperaturas incrementen la demanda de electricidad, mientras que la escasez de agua podría conducir a interrupciones en el suministro y a mayores costos operativos, dado que en varios países de la región la generación hidroeléctrica representa más del 70% de la producción eléctrica.

La pesca también enfrenta riesgos, ya que el debilitamiento de la surgencia de aguas frías en el Pacífico afectará la disponibilidad de nutrientes y la distribución de las especies marinas. Históricamente, episodios similares han resultado en reducciones significativas de las capturas, como el descenso del 52,7% entre 1972 y 1973 y del 26,9% entre 1997 y 1998.

En el ámbito agrícola, una evaluación de la FAO citada por la Cepal indica que hay más del 70% de probabilidad de sequías en los próximos meses en regiones del Corredor Seco de Centroamérica, así como en Colombia, Venezuela y algunas naciones del Caribe, lo que podría impactar negativamente en las cosechas y los ingresos de los productores rurales.

Ante estos desafíos, la Cepal ha propuesto diez medidas que los gobiernos deben implementar con anticipación para mitigar los impactos negativos, tales como fortalecer los sistemas de alerta temprana, proteger la infraestructura crítica y diversificar las fuentes de energía.

Las medidas preventivas resultan menos costosas que actuar una vez declarada una emergencia y es necesario avanzar hacia una gestión anticipatoria del riesgo climático.

El secretario ejecutivo de la Cepal, José Manuel Salazar-Xirinachs, enfatizó la importancia de estas acciones para enfrentar el fenómeno de manera efectiva.