El FMI resalta la importancia de ayudas monetarias temporales frente al aumento del costo de vida

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha enfatizado en un reciente análisis la efectividad de las ayudas monetarias temporales y focalizadas como una estrategia eficiente para que los países enfrenten el incremento del costo de vida, un fenómeno que ha tomado fuerza a nivel mundial debido, en parte, a la guerra en Ucrania.
En sus encuentros de primavera, el FMI ya había señalado que las políticas de transferencias directas son más efectivas que los subsidios generales o los controles de precios, ya que permiten un mejor manejo fiscal y un apoyo más concreto a los sectores más afectados.
El informe resalta que es crucial que los gobiernos eviten que las familias más vulnerables carguen solas con las consecuencias del aumento de precios. En lugar de intentar abaratar energías o alimentos para todos de manera artificial, es fundamental proporcionar compensaciones directas a quienes más lo necesitan.
"Las transferencias focalizadas y temporales son la forma más eficaz de proteger a los sectores más desfavorecidos frente a un incremento brusco del costo de los productos básicos, al tiempo que se permite un ajuste en la demanda y se preserva el espacio fiscal", explica el FMI en un capítulo de su nuevo Informe de Perspectiva Económica Global (WEO).
El análisis también advierte que ofrecer la misma protección a través de medidas que controlen precios podría requerir entre 3 y 22 veces más recursos fiscales y puede resultar ineficaz cuando los recursos son limitados o si muchos países adoptan subsidios al mismo tiempo.
Durante la crisis de costos de vida provocada por la invasión de Ucrania, varios países optaron por una mezcla de endurecimiento de políticas monetarias y medidas como transferencias a hogares, subsidios y controles de precios, muchas de las cuales fueron implementadas apresuradamente y sin un enfoque claro.
El FMI concluye que para las políticas propuestas hacia 2026 se observa un patrón similar al anterior, subrayando la necesidad de dirigir los esfuerzos principalmente a los hogares de menores ingresos, quienes destinan una mayor proporción de su gasto a productos esenciales.