Gastos millonarios en subsidios de combustibles impactan la economía boliviana

El incremento en el precio internacional del petróleo ha llevado a Bolivia a destinar alrededor de $us 60 millones cada semana para subsidiar los combustibles, a pesar de que el país enfrenta una complicada situación económica. Este subsidio, que beneficia a la importación de aproximadamente el 90% de los combustibles consumidos, se convierte en una presión financiera para el Estado boliviano.
La preocupación del Gobierno por la crisis en el sector energético se ha hecho evidente. El presidente Rodrigo Paz, en declaraciones recientes, destacó que el subsidio está afectando gravemente al país, mencionando que "nos está matando". En respuesta a esta situación, el mandatario reveló que está trabajando en un plan para eliminar gradualmente estas subvenciones, alineándose con los compromisos del acuerdo firmado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Importaciones y producción nacional en declive
La Fundación Jubileo ha señalado que Bolivia depende de las importaciones para cubrir el 95% de su demanda de diésel y el 60% de gasolina, mientras que la producción nacional de hidrocarburos ha disminuido un 63% desde 2015. Esta caída en la producción contribuye a la crisis actual en el suministro de combustibles, evidenciada por las largas filas en las estaciones de servicio.
El costo del subsidio es considerado insostenible por el Gobierno, ya que la carga económica aumenta proporcionalmente con el incremento de los precios internacionales de los combustibles. Según el vocero José Luis Gálvez, el subsidio representa un gasto de $us 55 millones por semana, cifra que el viceministro del Tesoro, Oscar Navarro, elevó a $us 60 millones. La eliminación del subsidio al diésel podría significar reducir el gasto estatal en $us 30 millones semanales.
Aumento del fondo para comprar combustibles
El gabinete de ministros de Rodrigo Paz aprobó el Decreto Supremo 5705, el cual establece un fondo de Bs 6.000 millones para financiar la diferencia en la compra de petróleo y sus derivados. Este monto ha aumentado significativamente desde los Bs 1.000 millones dispuestos en julio, pasando a Bs 2.000 millones en agosto y llegando ahora a Bs 6.000 millones.
A pesar de los incrementos en los costos internacionales, el Gobierno ha mantenido los precios congelados de los combustibles. Actualmente, el litro de gasolina se vende a Bs 6,96 y el de diésel a Bs 9,80. Sin embargo, los grandes consumidores enfrentan un régimen variable, pagando hasta Bs 16,50 por el diésel.
Cabe destacar que el Decreto Supremo 5683 de agosto prorrogó el congelamiento de los precios de los productos derivados del petróleo hasta enero de 2027. Este contexto plantea un debate urgente sobre la prioridad del uso de recursos estatales: si deben destinarse a subsidios o a inversiones en áreas críticas como salud y educación.