Impacto histórico de El Niño en Bolivia: un análisis de sus episodios más severos

El fenómeno de El Niño ha manifestado su presencia en Bolivia desde hace décadas, variando su intensidad y generando efectos climáticos significativos en diversas regiones del país. Entre los eventos más severos, destaca el episodio de 1877-1878, que alcanzó una anomalía de 2,75 grados sobre el promedio habitual.
Otro evento que dejó huella fue el de 1982-1983, que tuvo una anomalía cercana a 2,35 grados. Más recientemente, se ha reportado que el fenómeno de 2023-2024 podría haber alcanzado un incremento de 2,5 grados, provocando notables repercusiones climáticas.
Uno de los impactos más preocupantes del último episodio se relaciona con los incendios forestales, que arrasaron más de 10 millones de hectáreas en Bolivia entre junio y octubre de 2024. Estos antecedentes son utilizados por especialistas para prever lo que podría suceder si la actual manifestación de El Niño se intensifica aún más.
Las proyecciones actuales sugieren que este fenómeno podría alcanzar anomalías entre 3,5 y 3,6 grados. Ante esta posibilidad, algunos expertos han comenzado a referirse a él como “Súper Niño” o “Niño Godzilla”, aunque aclaran que es prematuro prever sus efectos concretos.
Se estima que los impactos más severos podrían empezar a ser notables entre octubre y diciembre de este año, y podrían extenderse incluso hasta 2027. Los riesgos más destacados incluyen sequías prolongadas, temperaturas elevadas y un aumento en la presión sobre las áreas productivas del país.
La preocupación ya se ha hecho sentir en el sector agrícola, donde se advierte que una sequía prolongada amenazaría cultivos clave como la soya, especialmente en regiones que ya enfrentan problemas de abastecimiento hídrico. Un representante del sector ha manifestado: "La predicción es que este Niño va a ser bastante fuerte y que impactará severamente en las regiones productivas."