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  • CULTURA
  • Por Henry Colque

La "Capilla Sixtina de los Andes" renace: restauración en Curahuara de Carangas

Ubicada a unos 4.000 metros sobre el nivel del mar, la iglesia de Curahuara de Carangas es un emblemático ejemplo de la arquitectura colonial en Bolivia. Este templo, apodado la 'Capilla Sixtina de los Andes', alberga murales que no solo ilustran pasajes bíblicos, sino también reflejan la identidad y la creatividad de los pueblos andinos.

El proyecto de restauración tiene como objetivo conservar los murales y rehabilitar partes de la estructura que han sido deterioradas con el tiempo. La construcción de la iglesia data de alrededor de 1578 y sus paredes y bóvedas están adornadas con un vibrante universo de colores y símbolos.

Entre las obras más destacadas se encuentra el mural del Juicio Final, donde una criatura emerge de las llamas para devorar a los condenados, y Cristo aparece entre el sol y la luna, elementos que algunos historiadores vinculan con las tradiciones religiosas andinas. Las pinturas son una mezcla de escenas del Antiguo y Nuevo Testamento, junto con simbolismos de la flora y fauna locales.

La historiadora Lucía Querejazu resalta el contraste entre el entorno árido del altiplano y la riqueza visual que presenta el interior de la iglesia. La construcción de este templo fue impulsada por los agustinos, como parte de un proceso de evangelización que utilizaba imágenes para enseñar a las comunidades indígenas.

Los murales no solo retratan historias bíblicas, sino que también incluyen elementos de la cultura indígena, como quirquinchos y asnos, y una Virgen María con tocados de plumas. Este diálogo entre lo europeo y lo indígena en el arte ha llevado a que se estudie el barroco mestizo andino como una expresión cultural única.

Una restauración necesaria

La restauración de la iglesia se considera vital para proteger su legado histórico. Se cuenta con un financiamiento de 66.000 dólares de Estados Unidos, que se destinará a la reparación del techo de paja y otros trabajos estructurales para frenar el deterioro causado por filtraciones de agua.

Los habitantes del lugar han sugerido la utilización de la técnica ancestral conocida como quirqui, que consiste en un método especial de entrelazado de paja para reforzar la cubierta del templo. Esta estrategia no solo busca preservar la estructura, sino también mantener viva la herencia cultural de la región.