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  • DEPORTES
  • Por Ramón Zenteno

La controversia sobre la altitud en el fútbol boliviano

El fútbol boliviano vuelve a enfrentar el dilema de competir en la altura. Expertos y exjugadores discuten si realmente es ventajoso jugar en ciudades como La Paz, o si lo ideal sería optar por sedes a nivel del mar para equilibrar las condiciones de juego.

A lo largo de la historia de las eliminatorias, Bolivia ha jugado como local en La Paz, excepto en 1985, cuando se decidieron partidos en Santa Cruz de la Sierra. El objetivo en ese entonces era alcanzar un cupo para el Mundial de México 1986.

La eficacia del equipo en la altura ha sido cuestionada, especialmente tras la notable clasificación al Mundial de 1994. Desde entonces, la selección no ha logrado un pase directo a otra Copa del Mundo.

Gustavo Alfaro, actual director técnico de Paraguay, ha opinado que Bolivia tiene un buen equipo que no debería depender únicamente de la altitud para competir. Según él, el talento de los jugadores jóvenes podría ser suficiente.

Valeri Karpin, técnico de Rusia, ha señalado la complejidad de jugar a 4.150 metros de altura, pero también ha advertido que el equipo boliviano muestra un rendimiento diferente en otros terrenos.

Fernando Portugal, exentrenador de varios equipos bolivianos, critica la dependencia de la altura. Cree que la selección debería adaptarse a jugar en diversas condiciones y no limitarse solo a las ventajas de la altitud.

William Ramallo, reconocido goleador, señala que la clave está en seleccionar jugadores que estén acostumbrados a jugar en la altura, sugiriendo que un equipo compuesto mayormente por futbolistas locales podría mejorar el desempeño.

Otros exfutbolistas, como Joaquín Ardaya e Iver Valladares, argumentan que jugar en la altura es un autoengaño y que la selección debería considerar partidos en Santa Cruz, donde la mayoría de los jugadores proviene.

El debate sobre la sede de los partidos de la selección sigue abierto, con diversas opiniones sobre cómo mejorar el rendimiento y la estructura del fútbol boliviano, más allá de la altura.