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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

Medicamentos para perder peso y su impacto en el consumo de alcohol

Lisa Rees, una mujer de 46 años del sur de Gales, comenzó a recibir inyecciones para perder peso en abril. Aunque su objetivo inicial era perder algunos kilos, descubrió que había un efecto secundario inesperado: su consumo de alcohol se ha reducido notablemente. Antes solía beber dos botellas de vino en una sola salida, pero ahora siente que después de un par de copas ya no puede tomar más.

Investigaciones recientes analizan la relación entre fármacos para bajar de peso, como Wegovy, Mounjaro y Ozempic, y el consumo de alcohol. Estos medicamentos contienen ingredientes que imitan la hormona GLP-1, la cual tiene la capacidad de suprimir el apetito y prolongar la sensación de saciedad. Esta acción puede alterar la forma en que el cerebro responde a las recompensas, lo que podría disminuir los deseos de consumir alcohol.

Un estudio realizado por el doctor Christian Hendershot en 2025 mostró que personas con trastorno por consumo de alcohol experimentaron menos antojos de beber durante el uso de Ozempic. Además, otro estudio de la Universidad de Colorado sugiere que los medicamentos GLP-1 pueden reducir los episodios de consumo excesivo en personas con dependencia leve a moderada.

Lisa, que solía consumir entre seis y ocho botellas de vino por semana, ahora ha disminuido su ingesta a menos de la mitad. Recientemente, en un festival, tomó solo tres copas de vino a lo largo de un día, un cambio significativo en su comportamiento anterior, donde solía mezclar varias bebidas.

Warren Thomas, de 45 años, también ha notado cambios similares. Después de comenzar con Mounjaro, la sensación de querer beber desapareció casi de inmediato. En una salida reciente, se sintió mareado tras consumir solo dos cervezas, indicando que su tolerancia al alcohol ha cambiado drásticamente.

Sin embargo, no todos los usuarios experimentan efectos positivos. Faye Goodwin, de 20 años, ha encontrado que le causa náuseas y le dificulta participar en eventos sociales, donde el alcohol juega un papel central. A pesar de sus esfuerzos, siente que su vida social se ha visto afectada debido a su consumo reducido de alcohol.

A pesar de los beneficios que algunos usuarios han reportado, como una menor ingesta de alcohol, aún hay muchas dudas sobre la seguridad y eficacia de estos tratamientos en personas que no sufren de obesidad o diabetes. La necesidad de más estudios a largo plazo es evidente, y los profesionales de la salud aconsejan precaución a sus pacientes sobre el consumo de alcohol mientras están bajo tratamiento.