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Minería aurífera en Bolivia: un beneficio para pocos y escaso retorno para el Estado

La minería aurífera en Bolivia es un sector que genera considerable riqueza para un reducido grupo de empresas, pero el Estado se queda con un aporte ínfimo, lo que plantea serias dudas sobre su impacto real en la economía nacional. A pesar de una significativa exportación de oro, la contribución al bienestar colectivo es prácticamente inexistente.

Héctor Córdova, analista minero de la Fundación Jubileo, enfatiza que las ganancias de la minería aurífera son una miseria en comparación con el potencial que podría generar. Además, el contrabando y las actividades ilegales limitan aún más los ingresos que deberían llegar al Estado, afectando las divisas del país.

Las cooperativas mineras han consolidado su dominio en la producción, registrando más del 99,5% del oro extraído a su nombre. Esta situación ha llevado a la creación de un entorno caótico donde estas organizaciones establecen sus propias reglas, lo que complica la regulación y el control por parte del gobierno.

La combinación de explotación descontrolada y el uso de mercurio plantea serias preocupaciones ambientales. Investigaciones han indicado que se liberan más de 100 toneladas de mercurio al medioambiente cada año, lo que podría tener efectos perjudiciales a corto plazo.

Desde el 2018, Bolivia ha redirigido casi toda su exportación de oro hacia India y los Emiratos Árabes. Sin embargo, se espera que en 2024 China tome un papel más relevante en este comercio, lo que podría alterar la dinámica actual del mercado del oro.

Entre 2000 y 2024, se ha extraído más de 22 mil millones de dólares en oro, mientras que el Estado ha recibido menos de 544 millones, lo que representa menos del 2.5% del total extraído. Esto plantea una cuestión crítica sobre los beneficios que la minería aurífera realmente aporta a la población boliviana.