Trump da la bienvenida a Xi Jinping con un ceremonial inusual en Washington

Este miércoles, el presidente estadounidense Donald Trump recibió con honores al presidente chino Xi Jinping en su primera visita de Estado a Washington en más de diez años, destacándose por una ceremonia de bienvenida poco convencional.
Xi Jinping llegó a la base militar de Andrews a las 17:40 hora local (21:40 GMT) en un avión de Air China, junto a su esposa, Peng Liyuan. Trump lo recibió personalmente al pie de la escalerilla, un gesto poco habitual para la recepción de un mandatario extranjero.
Durante la ceremonia, se escucharon los himnos nacionales y ambos líderes realizaron una revista a una formación militar. El evento fue acompañado por el sobrevuelo de dos bombarderos B-1, lo que generó una reacción de sorpresa en Trump, mientras Xi mantuvo la calma.
La visita de Xi es significativa, no solo porque es la primera desde 2015, cuando fue recibido por Barack Obama, sino también porque representa el tercer encuentro entre ambos desde la llegada de Trump a la Casa Blanca. Se espera que la jornada central, este jueves, esté marcada por una reunión y una cena de Estado.
- Relaciones comerciales y aranceles
- Tensiones geopolíticas, incluyendo la situación en Irán y Taiwán
- Competencia en inteligencia artificial y tecnologías
Aunque no se anticipan acuerdos significativos, se espera que ambos líderes mantengan un tono cordial y busquen preservar los canales de comunicación ante la creciente competencia estratégica entre sus naciones. Recientemente, se extendió la tregua comercial hasta el 10 de enero.
Xi permanecerá en Estados Unidos hasta el viernes, cuando ambos mandatarios visitarán los Archivos Nacionales, un lugar significativo en la historia del país, en un año que conmemora el 250 aniversario de la independencia estadounidense.
Por otro lado, Trump se enfrenta a una situación interna complicada, con la guerra de Irán en un punto crítico y el riesgo de que afecte a los republicanos en las elecciones de medio término. La postura de China respecto a la República Islámica, de la que es principal comprador de petróleo, también será un punto de tensión en las discusiones.