Saltar al contenido
  • MUNDO
  • Por Ivana Rojas

Marruecos detiene a casi 300 migrantes que intentaban llegar a Ceuta

Las fuerzas de seguridad de Marruecos llevaron a cabo la detención de 294 personas en su intento de acercarse a la frontera de Ceuta. De los arrestados, 248 eran migrantes de origen subsahariano y 46 eran marroquíes. Además, se detuvo a 61 individuos acusados de promover la migración irregular a través de plataformas digitales.

Los enfrentamientos se registraron en una zona montañosa a aproximadamente tres kilómetros de la frontera, cerca de la localidad de Fnideq (Castillejos). La Policía marroquí utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los migrantes, contando con el apoyo de helicópteros y perros, mientras intensificaba la vigilancia en busca de grupos que se ocultaban en la región.

Días críticos y tragedia en Ceuta

Este despliegue de fuerzas de seguridad se produjo tras varios llamados en redes sociales para llevar a cabo un cruce masivo hacia Ceuta, algo que había derivado en una tragedia el 30 y 31 de julio, cuando miles de personas intentaron cruzar, resultando en la muerte de al menos 141 individuos, según informes de organizaciones humanitarias.

Como reacción a la situación, España también activó un contingente de la Guardia Civil y la Policía Nacional para prevenir un nuevo intento de entrada masiva. Ambos países están trabajando para evitar que se repita el escenario de caos ocurrido en julio.

Durante la cobertura de estos eventos, un representante del Ministerio del Interior de Marruecos solicitó a periodistas de las agencias EFE y TVE que abandonaran la localidad de Castillejos. Según el funcionario, esta medida se tomó bajo instrucciones superiores, aunque no se ofrecieron más detalles al respecto.

Vigilancia en las fronteras

A pesar de los incidentes, la frontera de Ceuta continuó operando con normalidad durante la madrugada, aunque con un alto número de efectivos de seguridad en alerta. La Marina Real de Marruecos mantuvo un considerable despliegue tanto terrestre como marítimo, utilizando embarcaciones rápidas y drones para monitorear la situación.

En Melilla, la situación también se mantuvo tranquila, sin incidentes reportados, a pesar de los llamados en redes sociales. La ciudad reforzó su seguridad con alrededor de 150 agentes adicionales de la Policía Nacional y la Guardia Civil, incluyendo unidades de respuesta especializada.

Se implementaron medidas adicionales en Melilla, como una nueva valla en el área final del espigón y una barrera flotante, con el objetivo de mejorar la capacidad de respuesta ante intentos de cruce a nado.