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Mateo, un niño de Atocha, lucha contra una enfermedad neurológica poco común

Mateo, un niño de 9 años del municipio de Atocha en Potosí, ha visto cómo su vida se convierte en una lucha médica tras ser diagnosticado con el síndrome de FIRES, una enfermedad neurológica extremadamente poco común. Todo comenzó con un simple resfrío que desencadenó serias complicaciones de salud.

Hasta los 7 años, Mateo llevaba una vida normal, disfrutando de juegos y estudios como cualquier niño de su edad. Sin embargo, una infección aparentemente trivial provocó un cuadro que alteró su salud de manera drástica, llevando a su familia a buscar atención médica.

Los médicos indicaron que el pequeño presenta un estado epiléptico refractario, una encefalopatía epiléptica de origen inmunológico y epilepsia focal bilateral que ha mostrado resistencia a múltiples tratamientos. Se estima que Mateo podría ser el primer caso documentado de síndrome de FIRES en Bolivia, debido a la falta de registros previos en el país.

La enfermedad ha llevado a Mateo a estar cerca de dos meses en terapia intensiva, donde sufrió crisis convulsivas continuas que obligaron a los médicos a inducirlo al coma para tratar de estabilizar su situación. Su familia recuerda este periodo como uno de los más angustiosos, dado que no sabían si el niño podría recuperarse.

A pesar de que actualmente Mateo continúa con convulsiones, necesita un tratamiento constante que implica un alto costo. Su madre ha expresado la dificultad que enfrentan para adquirir los medicamentos necesarios, que son bastante caros. Cada frasco de uno de los fármacos que requiere supera los 5.000 bolivianos y necesita alrededor de dos al mes.

El síndrome de FIRES es una enfermedad que ha sido identificada en años recientes y no tiene una cura establecida. Los especialistas indican que los síntomas aparecen tras infecciones previas, afectando a niños que no tenían problemas neurológicos antes.

Ante esta compleja situación, la familia de Mateo realiza un llamado a la comunidad para solicitar apoyo que les permita cubrir los costos del medicamento y los cuidados que el niño requiere. "Es un caso único y su tratamiento requiere fármacos de última generación. Necesitamos ayuda para asegurar su bienestar", afirmaron los familiares.