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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

El clamor por justicia de las mujeres indígenas en EE.UU. empieza a ser escuchado

La campaña "Operation Not Forgotten", lanzada por el FBI a principios de abril, tiene como objetivo abordar los casos de violencia sin resolver que afectan a las comunidades indígenas, enfocándose especialmente en las desapariciones y asesinatos de mujeres y niños. Este esfuerzo se produce en un contexto de creciente crisis que ha dejado a miles de mujeres indígenas desaparecidas o asesinadas en Estados Unidos, con una alarmante indiferencia general.

Sabrina Van Tassel, directora del documental "Les Disparues" (Las Desaparecidas), destaca que la violencia contra las mujeres indígenas no es un fenómeno nuevo, mencionando que, desde el primer contacto con los colonizadores, estas mujeres han sido víctimas de secuestros y asesinatos. Un ejemplo emblemático de esto es Pocahontas, quien fue forzada a casarse con un colonizador tras ser capturada.

Estadísticas alarmantes y un vacío legal preocupante

Cada año, el FBI recibe más de 5,000 reportes de mujeres y niñas indígenas desaparecidas o asesinadas, pero la falta de datos completos dificulta conocer la magnitud real de la situación. Según el Instituto de Salud Indígena Urbano, en el estado de Washington, las comunidades indígenas que representan menos del 2% de la población total, constituyen el 5% de los casos no resueltos, lo que revela un notable desinterés por parte de las autoridades.

En Canadá, entre 2009 y 2021, la tasa de homicidios de mujeres indígenas, mestizas e inuit fue seis veces mayor que la de otras mujeres. Este alarmante dato pone de manifiesto la urgencia de visibilizar la problemática.

Van Tassel también señala que casi todas las familias en comunidades indígenas conocen a una mujer que ha sido desaparecida o asesinada. La falta de atención mediática a estos casos es evidente, en comparación con el escaso foco que reciben las desapariciones de mujeres blancas, como el caso de Gabby Petito. En el estado de Wyoming, alrededor de 710 mujeres indígenas han desaparecido entre 2011 y 2020, de las cuales un 85% eran menores. Esto resalta el llamado "missing white woman syndrome", que describe la disparidad en la cobertura mediática.

Las mujeres indígenas a menudo enfrentan condiciones de vida muy precarias, lo que las hace más vulnerables a situaciones de violencia. Las reservas indígenas suelen estar ubicadas en áreas rurales con acceso limitado a servicios de salud y sociales. La directora señala que estas comunidades son las más afectadas en aspectos como homicidios y suicidios, reflejando una crisis de salud pública que ha sido ignorada durante demasiado tiempo.

La cuestión legal también es crucial: las naciones indígenas son consideradas "naciones soberanas" dentro de EE.UU., lo que les otorga cierta autonomía, pero también crea vacíos legales que dificultan la justicia. Las autoridades tribales a menudo carecen de poder para juzgar a no indígenas por crímenes cometidos en sus territorios, y el FBI, encargado de investigar estos delitos, no tiene los recursos suficientes para abordar la magnitud de la situación.

A pesar de algunos avances legislativos, como la inclusión de mujeres indígenas en la Ley contra la Violencia hacia las Mujeres, aún queda mucho por hacer. Los recortes en el financiamiento de programas de atención a la violencia han exacerbado la crisis, lo que lleva a las comunidades a organizarse y buscar soluciones por su cuenta, desarrollando estrategias para la búsqueda de desaparecidas y fortaleciendo sus lazos culturales.