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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

El agotamiento tras dormir: un signo del desgaste acumulado

Cada vez son más las personas que, a pesar de dormir ocho horas, se sienten exhaustas al despertar. Este fenómeno va más allá de una simple queja; se ha convertido en un tema de preocupación general, especialmente en un contexto donde el ritmo de vida exige eficiencia y rigor en las rutinas diarias.

Los especialistas indican que la raíz del problema no siempre se encuentra en la calidad del sueño o en la falta de horas de descanso. Un concepto clave en este análisis es la carga alostática, que se refiere al costo biológico que experimenta nuestro cuerpo al estar continuamente en un estado de alerta, según lo que informa Infobae.

El impacto de la alostasis en el organismo

La alostasis permite que el organismo se adapte a los desafíos ambientales, pero puede generar problemas cuando el cuerpo no vuelve a su estado normal. El neuroendocrinólogo Bruce McEwen define la carga alostática como el desgaste que resulta de adaptaciones permanentes al estrés, afectando no solo al cerebro, sino también a la presión arterial, el metabolismo de la glucosa y las funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje.

Un estudio realizado en 2025 y publicado en el Journal of Psychosomatic Research analizó a más de 5.000 adultos y encontró que existe una relación directa entre altos niveles de carga alostática y dificultades para dormir. Casi un 30% de los participantes manifestaron problemas para conciliar el sueño, lo que sugiere que una desregulación fisiológica puede estar interfiriendo con la capacidad de recuperar energías durante la noche.

Cuándo buscar ayuda profesional

Los médicos aclaran que el cansancio persistente no debe ser ignorado. Si tras dos semanas de adoptar hábitos saludables (como mejorar la dieta, hidratarse adecuadamente y reducir el estrés) la fatiga continúa, es aconsejable consultar a un profesional. Condiciones como la encefalomielitis miálgica, conocida como síndrome de fatiga crónica, pueden ser indicativas de que el sueño no está siendo reparador y cualquier esfuerzo mínimo puede agravar los síntomas.

Así, levantarse cansado cada día no es simplemente una cuestión de falta de motivación o mala planificación. Es una señal que nos envía el cuerpo, indicando que el desgaste ha superado nuestra capacidad para recuperarnos, lo que resalta la importancia de identificar qué nos está agotando internamente.