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  • MUNDO
  • Por Ramón Zenteno

Lulu y Nana: el experimento que sacudió la ética científica

En 2018, He Jiankui, un científico chino, anunció el nacimiento de Lulu y Nana, las primeras bebés cuyos embriones fueron alterados genéticamente mediante la técnica CRISPR-Cas9. Su objetivo era modificar el gen CCR5 para brindarles resistencia al VIH, pero su iniciativa provocó un fuerte rechazo en la comunidad científica internacional.

El experimento se llevó a cabo sin el respaldo ético adecuado y generó cuestionamientos sobre su necesidad y seguridad. La manipulación de embriones humanos plantea serias dudas, especialmente porque las modificaciones genéticas pueden ser heredadas por futuras generaciones, lo que añade una capa de complejidad a los riesgos involucrados.

Las consecuencias de la modificación genética

A pesar de las intenciones de He Jiankui, no hay pruebas que demuestren que Lulu y Nana estén completamente protegidas contra el VIH. Aunque se pretendía alterar el gen CCR5, las modificaciones no replicaron la mutación natural conocida como CCR5-Δ32, que se asocia con una mayor resistencia a algunas cepas del virus. Además, existen otras vías a través de las cuales el VIH puede entrar en el organismo.

El CCR5, además de su relación con el VIH, tiene un papel significativo en el sistema inmunológico, lo que genera preocupaciones sobre las implicancias de modificar este gen. Investigaciones previas han revelado que las personas con dos copias inactivas de CCR5 presentan un riesgo aumentado de muerte antes de los 76 años, aunque las causas de esta asociación no están claramente establecidas.

Las autoridades chinas tomaron acciones severas frente al caso. En diciembre de 2019, He Jiankui fue condenado a tres años de prisión y multado con 3 millones de yuanes por infringir la legislación relacionada con la medicina. El tribunal determinó que su equipo utilizó documentos falsos para justificar el experimento y no cumplió con las normativas de seguridad y efectividad.

El futuro incierto de Lulu y Nana

La situación actual de las mellizas sigue siendo un misterio, ya que no se ha divulgado información sobre su salud o desarrollo. Esto plantea interrogantes sobre los efectos a largo plazo de las modificaciones genéticas que sufrieron, pues la comunidad científica advierte que las consecuencias de tales cambios aún son inciertas.

El caso de Lulu y Nana ha abierto un debate crucial sobre los límites de la ciencia en la modificación del ADN humano. A medida que la edición genética avanza, el uso de herramientas como CRISPR con fines terapéuticos se ha incrementado, pero la edición heredable sigue siendo un tema de intenso debate ético y científico.