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Áñez solicita a Paz una urgente revisión de su gestión

Jeanine Áñez, expresidenta de Bolivia, expresó sus preocupaciones sobre la gestión del actual presidente Rodrigo Paz, instándolo a realizar un "cambio de timón inmediato". Según Áñez, es vital que el Gobierno escuche las críticas y tome acciones correctivas, además de remover a aquellos funcionarios que no están aportando a la solución de los problemas que enfrenta el país.

Uno de los aspectos que más le preocupa a Áñez es la manera en que se están llevando a cabo los acuerdos en la Asamblea Legislativa. Observó que las negociaciones se están haciendo de forma individual con parlamentarios, lo que, a su juicio, podría implicar que el apoyo a ciertas leyes esté condicionado a acuerdos sobre cargos y posiciones dentro del Estado.

Áñez destacó que, aunque los acuerdos políticos son parte de la democracia, estos deben ser claros y transparentes. Según ella, es fundamental que la ciudadanía esté al tanto de las negociaciones y que no se reduzcan a un simple intercambio de votos por favores.

La exmandataria también puso en tela de juicio la relación entre el gobierno de Paz y el consultor argentino Fernando Cerimedo. Manifestó que existen contradicciones en las declaraciones del Gobierno respecto al rol de Cerimedo y exigió claridad sobre quién lo contrató, sus funciones exactas y las decisiones que ha influenciado.

"Menos negociaciones bajo la mesa, menos aduladores y menos improvisación; y más transparencia, firmeza, responsabilidad y respeto por la democracia y por las instituciones".

Áñez instó a Paz a realizar cambios dentro de su equipo y criticó a algunos ministros, acusándolos de haber caído en la soberbia, lo que, en su opinión, podría agravar la situación del Ejecutivo. A pesar de sus duras críticas, dejó claro que desea que el presidente complete su mandato y que cualquier cambio en el poder debe seguir los procedimientos constitucionales.

Cerrando su mensaje, Áñez enfatizó que el bienestar del país está ligado al éxito del Gobierno y que para lograrlo, es esencial que el presidente escuche, corrija y actúe en consecuencia. De esta manera, plantea dos demandas claras al Gobierno: aclarar la situación de Cerimedo y mejorar la forma en que se construye la gobernabilidad.