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  • MUNDO
  • Por Freddy Huarachi

Triciclos eléctricos: una solución innovadora a la crisis de basura en La Habana

Los triciclos eléctricos han comenzado a ser una opción para el transporte de pasajeros y carga en La Habana, y ahora también se utilizan para la recolección de basura en varios barrios. Este servicio se ha vuelto crucial en medio de la crisis energética que enfrenta Cuba, agravando problemas como el manejo de desechos.

Un grupo de aproximadamente 15 triciclos pertenece al proyecto de desarrollo local (PDL) El Rampeño, nombrado así por la zona donde opera, en el Vedado. Estos vehículos se encargan principalmente de recoger basura de restaurantes privados, tiendas y lugares turísticos destacados, como el Hotel Nacional de Cuba.

Desde julio del año pasado, la flota de triciclos eléctricos realiza dos recorridos diarios: uno a las 08:00 y otro a las 20:00. Además, ofrecen servicio de recolección en viviendas, con un costo establecido por el Gobierno local de 100 pesos, que equivale a aproximadamente 12 centavos de dólar en el mercado informal.

Yasier Hernández, líder del proyecto, ha combinado inversión privada y tecnología sostenible para abordar una problemática que causa diversas enfermedades en la población, dado que la basura a menudo se quema en La Habana. La ineficiencia de los servicios públicos, exacerbada por la escasez de combustibles, ha llevado a la creación de esta iniciativa.

Incorporando a la comunidad en la solución de la basura.

El Rampeño también ha generado empleo para varios habitantes de La Habana. Por ejemplo, Ana Román, de 58 años, antes trabajaba en el alquiler de habitaciones, pero la caída del turismo la llevó a unirse al equipo de recolectores de basura. Ella describe su nuevo trabajo como "duro y sacrificado", aunque considera que la comunidad reconoce su esfuerzo.

Cada recolección puede tardar hasta un par de horas, dependiendo de la acumulación de basura. A pesar de las dificultades, muchos residentes valoran el servicio ofrecido por el proyecto, que busca mejorar la higiene de la ciudad.

La acumulación de basura ha sido un problema persistente en La Habana durante décadas. Desde 2023, el Gobierno de Cuba admitió que menos del 40% de los vehículos de recolección estaban operativos, mientras que la ciudad genera alrededor de 30.000 metros cúbicos de desechos sólidos diariamente. La falta de contenedores ha exacerbado la situación, convirtiéndose en un foco de infecciones.

Ante esta crisis, el Gobierno cubano lanzó una campaña en 2025 para priorizar la "higienización" de La Habana, reconociendo la epidemia de chikunguña y dengue que dejó a 65 personas fallecidas y más de 81.000 infectados en la isla.