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  • MUNDO
  • Por Freddy Huarachi

Tirzepatida: un fármaco para el control del peso y la diabetes

La tirzepatida es un medicamento inyectable que se ha popularizado por su capacidad para ayudar en la reducción de peso y el control de la diabetes tipo 2. Comúnmente disponible bajo diversas marcas, actúa sobre los mecanismos hormonales que regulan el apetito, la saciedad y los niveles de glucosa. Sin embargo, los expertos advierten que no se trata de una solución estética sin riesgos y que su utilización debe estar bajo supervisión médica.

Mecanismo de acción de la tirzepatida

Este fármaco activa dos receptores hormonales, GIP y GLP-1, que juegan un papel crucial en la regulación del azúcar en la sangre y del apetito. Gracias a su acción, se mejora la respuesta del cuerpo a la glucosa, se retrasa el vaciamiento gástrico y se incrementa la sensación de saciedad, lo que puede llevar a una disminución en la ingesta de alimentos.

La tirzepatida se aplica mediante una inyección subcutánea una vez a la semana. En la Unión Europea, está autorizada tanto para el tratamiento de la diabetes tipo 2 como para la gestión del peso en adultos que padecen obesidad o sobrepeso junto a otros problemas de salud. Las indicaciones y condiciones del uso pueden variar según la normativa de cada país.

Eficacia en la pérdida de peso

Un estudio destacado sobre la efectividad de la tirzepatida fue el ensayo clínico SURMOUNT-1, publicado en 2022. Esta investigación incluyó a 2.539 adultos con obesidad o sobrepeso que presentaban al menos una complicación asociada, y que no tenían diabetes. Durante 72 semanas, los participantes recibieron tirzepatida o un placebo, además de cambios en su dieta y ejercicio.

Al finalizar el estudio, los que recibieron dosis de 5, 10 y 15 miligramos mostraron reducciones de peso promedio de 15 %, 19,5 % y 20,9 %, respectivamente, mientras que el grupo de placebo solo logró una reducción media de aproximadamente 3,1 %. Estos resultados evidencian una notable eficacia, aunque no se puede asegurar que todos los pacientes experimenten la misma pérdida de peso.

Posibles efectos secundarios

Entre los efectos adversos más comunes se encuentran aquellos de origen gastrointestinal, como náuseas, diarrea, estreñimiento, vómitos y dolor abdominal. Estos síntomas tienden a ser más frecuentes durante el aumento gradual de la dosis y, generalmente, son de intensidad leve a moderada. Sin embargo, pueden resultar lo suficientemente incómodos como para que algunos pacientes abandonen el tratamiento.

Además, existen riesgos menos comunes pero clínicamente relevantes, tales como pancreatitis aguda, deshidratación que puede afectar la función renal y reacciones alérgicas severas. El riesgo de hipoglucemia también incrementa si la tirzepatida se combina con insulina u otros medicamentos para la diabetes. Por lo tanto, quienes padecen problemas digestivos severos, antecedentes de pancreatitis u otras condiciones relevantes deben someterse a una evaluación médica antes de iniciar el tratamiento.

Consideraciones sobre su uso y suspensión

Se ha encontrado que la tirzepatida puede ser segura y efectiva cuando se usa en pacientes seleccionados y bajo un seguimiento médico apropiado. Un estudio de tres años, publicado en 2025, no identificó nuevas preocupaciones de seguridad y observó una reducción sostenida del peso. Sin embargo, es importante señalar que ningún medicamento está exento de riesgos, y la ausencia de nuevas señales en un ensayo no elimina la posibilidad de efectos adversos.

Cabe mencionar que la tirzepatida no es adecuada para todas las personas. En Estados Unidos, las directrices prohíben su uso en individuos con antecedentes personales o familiares de carcinoma medular de tiroides o neoplasia endocrina múltiple tipo 2. Las advertencias y contraindicaciones específicas dependen de la marca y del organismo regulador que haya autorizado el producto. Por ello, es fundamental revisar los antecedentes médicos y los medicamentos del paciente antes de comenzar el tratamiento.

Por último, es importante considerar que la pérdida de peso que se logra con tirzepatida no siempre se mantiene tras la interrupción del tratamiento. Un estudio de seguimiento de 2024 indicó que los participantes que habían perdido peso con el medicamento y luego cambiaron a placebo recuperaron gran parte del peso perdido en el transcurso del año siguiente. En contraste, aquellos que continuaron con el tratamiento mantuvieron e incluso incrementaron su reducción de peso, lo que sugiere que el manejo de la obesidad podría requerir un enfoque prolongado en lugar de un ciclo corto de medicación.