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  • MUNDO
  • Por Ramón Zenteno

Clayface de DC Studios: un nuevo giro al horror corporal

Luego de un periodo de saturación en el cine de superhéroes, DC Studios ha decidido innovar con el estreno de Clayface, una película que se adentra en el horror corporal. Este movimiento no solo busca revivir el interés del público, sino también ofrecer una de las narrativas más impactantes y perturbadoras de su catálogo.

Clayface, conocido como Cara de Barro, trae consigo una historia que se aleja del tono humorístico de la serie animada de los noventa. En lugar de ello, se inspira en el cine grotesco de directores como David Cronenberg y en obras recientes del mismo género, como La sustancia.

Trama oscura en Gotham City.

La narrativa sigue a Matt Hagen, interpretado por el galés Tom Rhys Harries, un actor que se encuentra en la cúspide de su carrera tras recibir una nominación al Oscar. No obstante, su éxito se desmorona cuando es víctima de una venganza brutal por parte de Markos Szabo, un poderoso criminal de Gotham, quien desfigura su rostro en un ataque despiadado.

Despojado de su carrera y con su vida en ruinas, Hagen encuentra una posible salvación en Caitlyn Corr, una investigadora que usa tecnología de nanocélulas regenerativas. Sin embargo, lo que empieza como una esperanza se convierte en una aterradora transformación que lo convierte en un ser capaz de tomar la apariencia de cualquier persona, lo que lo lleva a una venganza sangrienta.

La tensión narrativa se intensifica cuando un detective que investiga los crímenes de Hagen, resulta ser la pareja de la científica Caitlyn, lo que añade un nivel más a la complejidad de la historia.

Una dirección firme y un giro necesario.

Dirigida por James Watkins, Clayface logra mantener la atención del espectador a lo largo de toda la cinta, apoyada en la actuación conmovedora de Rhys Harries, quien dota de profundidad emocional a escenas que son tanto gráficas como impactantes. La película, además, evita caer en la trampa de sobrecargar la trama con referencias a otras partes del universo DC, demostrando que este tiene espacio para historias más oscuras y maduras.

Si la respuesta del público es positiva, la inclusión de Clayface en el universo expandido de DC podría estar más que justificada, abriendo nuevas posibilidades para futuras producciones.