Análisis de los primeros nueve meses del gobierno de Rodrigo Paz

La evaluación de los primeros nueve meses del gobierno de Rodrigo Paz se ubica en un puntaje regular de 51 sobre 100. A pesar de que se han implementado cambios importantes, como la flexibilización del tipo de cambio y la reducción de subsidios a combustibles, estos no han logrado sacar al país de la crisis económica que enfrenta. Las proyecciones de crecimiento son negativas, con contracciones de -1,12% en 2024 y -1,58% en 2025, y las reservas internacionales netas alcanzan solo $US 3.632 millones, de los cuales $US 472 millones son divisas líquidas.
El gobierno ha adoptado medidas como la búsqueda de financiamiento multilateral y un acuerdo técnico con el FMI por $US 1.900 millones. Sin embargo, a pesar de estos esfuerzos, la recuperación económica aún no es evidente. Los problemas estructurales, como la elevada deuda pública, el déficit fiscal prolongado y la escasez de combustibles, siguen sin contar con un plan claro para su solución. Las dificultades para implementar reformas debido a la limitada gobernabilidad han sido un obstáculo significativo.
Entre los aspectos positivos de estos meses se destaca un cambio en la orientación económica, con un reconocimiento de la necesidad de transformación del modelo anterior. La recuperación de relaciones con organismos internacionales también es un avance, ya que podría facilitar el acceso a financiamiento. Además, se observa una mayor apertura hacia la inversión privada, lo cual es crucial para aumentar la producción y las exportaciones.
No obstante, la persistencia de la recesión y la insuficiencia de reformas estructurales son los principales puntos negativos. La economía sigue contrayéndose y las reservas líquidas son extremadamente limitadas, lo que genera vulnerabilidades importantes. La falta de reformas rápidas y efectivas en sectores estratégicos como hidrocarburos y minería agrava la situación, dejando a Bolivia dependiente del financiamiento externo.
El mensaje presidencial del 6 de agosto fue un paso adelante al reconocer la magnitud de la crisis y proponer una agenda de cambio. Sin embargo, para que estos anuncios se traduzcan en una mejora real, se requiere una implementación rápida y efectiva de las reformas necesarias.
Para enfrentar la crisis de manera efectiva, se sugieren cinco medidas clave que incluyen la consolidación fiscal, un programa cambiario que reconstruya las reservas líquidas, y una política energética que detenga la caída de la producción. Adicionalmente, se plantea la necesidad de un pacto nacional que garantice la estabilidad y el crecimiento del empleo en el mediano plazo. La capacidad del gobierno para ejecutar estas medidas determinará si la gestión puede pasar de una fase de administración de crisis a una de verdadera reconstrucción económica.