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  • MUNDO
  • Por Ivana Rojas

Aumento en diagnósticos de autismo en mujeres y niñas: un fenómeno en estudio

Un nuevo análisis realizado por investigadores de la Saint Louis University (SLU) en Estados Unidos ha señalado un relevante aumento en los diagnósticos de trastorno del espectro autista (TEA), destacando especialmente la identificación de mujeres y niñas. Este fenómeno se ha observado en un contexto donde, por mucho tiempo, el autismo fue asociado casi exclusivamente a varones, lo que llevó a que muchas mujeres no fueran evaluadas adecuadamente o recibieran diagnósticos erróneos antes de que se reconociera su condición de TEA.

Diferencias en la identificación entre géneros

La investigación publicada en JAMA Network Open detalla que, mientras los diagnósticos en hombres se han mantenido estables o han mostrado una ligera disminución, la identificación de mujeres con autismo ha crecido considerablemente. Según los autores del estudio, este cambio no implica necesariamente un aumento real en el número de personas autistas, sino que indica una mejor capacidad del sistema de salud para detectar manifestaciones que anteriormente pasaban desapercibidas.

El autismo presenta diversas formas de manifestación, que incluyen, pero no se limitan a, dificultades en la interacción social, intereses muy específicos y conductas repetitivas. Sin embargo, estas características fueron definidas principalmente a partir de estudios centrados en varones, lo que puede haber limitado la capacidad de identificar adecuadamente a las mujeres que muestran otros síntomas o han aprendido a ocultar sus dificultades para encajar socialmente.

Impacto de la pandemia y cambios en la codificación

El equipo de investigación, encabezado por Erick Messias, profesor de Psiquiatría y Neurociencia Conductual, analizó registros médicos electrónicos de 171.134 pacientes que mantuvieron un vínculo continuo con un sistema de salud entre 2016 y 2024. Se encontró que las mujeres recibieron el diagnóstico a una edad promedio de 15,7 años, en comparación con los 12,3 años de los hombres, lo que revela una brecha de 3,4 años en la detección.

El análisis también reflejó que la pandemia de COVID-19, que comenzó en 2020, trastocó el acceso a atención médica y evaluaciones, provocando una interrupción significativa en los diagnósticos. Sin embargo, el estudio señala que el crecimiento en la identificación de autismo entre mujeres no es solo un fenómeno temporal, sino que se ha mantenido en los años posteriores al inicio de la pandemia. Asimismo, se observó una reducción en el uso del diagnóstico de síndrome de Asperger, que fue integrado en la categoría más amplia de TEA desde 2013 para simplificar el acceso a tratamientos y apoyos necesarios.

Finalmente, la discusión sobre la neurodiversidad ha ganado visibilidad en los últimos años, impulsada por testimonios compartidos en redes sociales y medios de comunicación. Este cambio podría facilitar que más adultos reconozcan en sí mismos características asociadas al autismo y busquen la atención de especialistas.