Ayllón en la encrucijada: críticas por su silencio ante las protestas contra el DS 5676

El conflicto por el Decreto Supremo 5676 se intensifica en Bolivia, con productores, transportistas y diversas organizaciones sociales realizando bloqueos de carreteras. En este contexto, el gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, ha expresado su rechazo al decreto por sus efectos negativos, pero su falta de una respuesta contundente ante las movilizaciones ha generado críticas.
Ayllón ha admitido que la normativa impacta negativamente en los gobiernos locales, señalando que el costo de Bs 18 por litro de diésel es insostenible. En su declaración del 25 de agosto, respaldó la solicitud de abrogación del decreto, pero hasta ahora no ha liderado una defensa activa en favor de los sectores movilizados.
Mientras tanto, el 2 de septiembre se registraron bloqueos en varias localidades, como Yapacaní, San Julián y Cuatro Cañadas, lo que llevó a la Policía a reforzar su presencia con equipos antimotines. A pesar de estos acontecimientos, Ayllón ha optado por promover una solución a través de canales institucionales, convocando una reunión de gobernadores para el 10 de septiembre, donde se espera una postura unificada para abordar el tema.
Históricamente, Ayllón ha demostrado capacidad de mediación, como lo hizo en junio al facilitar un acuerdo que levantó bloqueos en su región. Sin embargo, su reacción ante esta nueva crisis ha sido más cauta y menos decidida, lo que plantea interrogantes sobre su estrategia en momentos críticos.
La situación plantea un dilema político: Ayllón se manifiesta en contra de las decisiones del gobierno de Rodrigo Paz, pero su silencio en momentos de presión social podría interpretarse como un intento de no generar tensiones adicionales con las autoridades centrales. La comunidad se pregunta si esta es una táctica calculada o simplemente una falta de disposición para confrontar el problema directamente.
Pagar Bs 18 por litro de diésel es “imposible” de sostener
En conclusión, el gobernador Ayllón se encuentra en una posición delicada, donde su discurso de defensa para Chuquisaca se ve opacado por la percepción de inacción. La presión social sigue creciendo, y el tiempo dirá si su estrategia de esperar una solución institucional dará los frutos esperados, o si se convertirá en un obstáculo adicional para su liderazgo.