Saltar al contenido
  • MUNDO
  • Por Elena Condo

Conversaciones con ChatGPT: un nuevo tipo de evidencia judicial

Las interacciones que los usuarios mantienen con herramientas de inteligencia artificial, como ChatGPT, están empezando a desempeñar un rol importante en el ámbito judicial estadounidense, ya que pueden ser consideradas como evidencia en investigaciones penales y litigios civiles.

Según un análisis realizado por The Washington Post y el portal Infobae, al menos una docena de casos públicos en los últimos dos años han implicado conversaciones con chatbots, aunque este número podría ser mayor, dado que muchos casos no son de acceso público.

Implicaciones legales de las conversaciones con chatbots

Un aspecto preocupante es que estas conversaciones no tienen las mismas protecciones legales que otros tipos de comunicación confidencial, como las que se generan entre un cliente y su abogado.

En un caso específico, un adolescente conocido como RKC usó ChatGPT para entender mejor un diálogo con su padre sobre un posible reclamo de indemnización. Los abogados de las empresas implicadas accedieron a su historial de conversaciones con el chatbot durante el juicio.

En otro incidente que tuvo lugar en Florida, Darren Zhou, de 25 años, utilizó ChatGPT para hacer amenazas hacia su expareja. OpenAI, al detectar este contenido, notificó al FBI, lo que permitió la intervención de las autoridades antes de que se llevara a cabo cualquier acto violento. Zhou se declaró culpable y recibió ocho años de libertad condicional.

Además de su uso en investigaciones penales, las conversaciones con chatbots también pueden ser relevantes en litigios civiles. Por ejemplo, en Michigan, un ex-empleador presentó conversaciones de un trabajador con ChatGPT en el marco de una disputa sobre la captación de clientes, argumentando que podrían mostrar un intento de ocultar pruebas.

El dilema de la privacidad

La creciente inclusión de estas conversaciones en los procesos judiciales plantea un dilema sobre la privacidad. A medida que más personas utilizan estos sistemas para abordar cuestiones personales y delicadas, surge la pregunta de hasta qué punto las autoridades pueden acceder a estas interacciones que los usuarios consideran privadas.

El caso de Zhou resalta también que las compañías de inteligencia artificial, como OpenAI, pueden actuar de manera proactiva cuando identifican riesgos potenciales. OpenAI ha afirmado tener mecanismos para revisar interacciones y, si se detecta un riesgo inmediato, puede alertar a las autoridades correspondientes.