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Crisis en la horticultura de Oruro: escasez de agua y problemas de comercialización

El sector hortícola de Oruro se encuentra en una situación crítica, marcada por la escasez de agua, los cambios climáticos adversos y problemas en la comercialización, que impactan directamente en su producción y sostenibilidad.

Desde el inicio de la temporada agrícola 2025-2026, los productores han visto cómo las heladas y la sequía han afectado sus cultivos, especialmente aquellos que dependen del riego suplementario. Esta falta de agua no solo limita la producción actual, sino que también impide la expansión de la frontera agrícola.

A las dificultades climáticas se suman los paros que comenzaron en mayo, los cuales han obstaculizado el transporte de hortalizas hacia los mercados nacionales. Oruro es un proveedor clave de hortalizas para varias regiones del país, particularmente para el eje central, por lo que estas restricciones han repercutido en la capacidad de comercialización de los productos.

Como consecuencia, muchos cultivos han sufrido sobre maduración y un porcentaje significativo se ha deteriorado por podredumbre, ya que no se han podido cosechar a tiempo. Además, los productores enfrentan el desafío de acceder a los mercados debido a la intermediación y las condiciones que imponen los comerciantes.

En medio de esta crisis, los precios de las hortalizas no se han ajustado a la par de los crecientes costos de producción, lo que ahonda la crisis del sector. El aumento en los precios de los insumos, que están ligados a la variación del dólar, ha reducido los márgenes de ganancia, dificultando la viabilidad financiera de los horticultores.

Ante este panorama, los productores han propuesto varias medidas para mejorar la situación. Entre ellas, se destacan la perforación de pozos, la compra de maquinaria agrícola, la instalación de bombas solares y la implementación de invernaderos industriales.

Para llevar a cabo estas iniciativas, están buscando financiamiento a través del Banco de Desarrollo Productivo (BDP), solicitando créditos que ofrezcan tasas de interés accesibles y que permitan garantías prendarias en lugar de hipotecarias. Estas medidas buscan revitalizar el sector hortícola y asegurar su sostenibilidad a largo plazo.