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El futuro de la tecnología: de la inteligencia artificial a la inteligencia sintética

Patrick Vandenameele, doctor en ingeniería electrónica y director del Centro Interuniversitario de Microelectrónica (Imec) en Bélgica, advierte sobre el impacto de la revolución de la inteligencia artificial en la demanda global de microchips. En una reciente entrevista, Vandenameele destacó que cada avance en la tecnología de semiconductores es rápidamente adoptado por el sector industrial, lo que ha provocado una necesidad urgente de procesadores más potentes y eficientes.

La irrupción de herramientas como ChatGPT ha intensificado este requerimiento, generando una presión considerable sobre la industria tecnológica a nivel mundial. Vandenameele mencionó que, a pesar de los esfuerzos, los límites físicos para la miniaturización de los chips están cada vez más cercanos, ya que actualmente los investigadores trabajan con componentes que tienen dimensiones de entre 2 y 10 nanómetros, mucho más pequeñas que un cabello humano.

En este contexto, la industria tecnológica está explorando alternativas como el escalado en 3D, que permite apilar circuitos para mejorar el rendimiento sin aumentar el tamaño de los dispositivos. Además, el imec ha decidido establecer una nueva instalación en Málaga, España, que complementará su sede en Lovaina, Bélgica, y permitirá investigar con materiales que no pueden ser utilizados en su sede principal por cuestiones de contaminación.

El especialista subraya que el futuro de la industria microelectrónica no solo se basa en la reducción del tamaño de los chips, sino también en la eficiencia energética y el procesamiento de datos localmente. Esta tendencia hacia la llamada “IA Física” busca que los dispositivos sean capaces de procesar información sin depender de constantes conexiones a centros de datos o servicios en la nube.

Vandenameele anticipa que la inteligencia artificial, tal como la conocemos hoy, es solo un peldaño en una evolución más amplia. El siguiente gran avance será la inteligencia sintética, apoyada en nuevas arquitecturas de chips y sistemas autónomos más sofisticados. El uso de chiplets, que permiten integrar diferentes funciones en un solo sistema, será clave en esta transición.

En este sentido, destacó la importancia del European Chips Act, que busca fortalecer la capacidad tecnológica de Europa en un entorno global competitivo, aunque enfatizó que no se trata de lograr una autosuficiencia completa, sino de desarrollar tecnologías que sean esenciales para el resto del mundo.