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Impacto del consumo de ultraprocesados en la salud y opciones para una alimentación más saludable

La presencia de alimentos ultraprocesados en la alimentación diaria se ha incrementado debido a su conveniencia, costo y fácil acceso. Sin embargo, su consumo habitual puede sustituir a opciones más saludables, como frutas y verduras frescas, lo que a su vez puede derivar en hábitos alimenticios perjudiciales. Especialistas aconsejan disminuir progresivamente su ingesta y optar por alternativas naturales.

Marie Paulette Étienne Morales, médica y nutrióloga de la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), subraya que una alimentación equilibrada se basa no solo en las cantidades, sino en la calidad de los alimentos seleccionados.

Las grasas saturadas presentes en alimentos fritos, en chips, papas y comidas fritas son muy difíciles de eliminar. Si encima usamos aceites reutilizados, como ocurre en algún tipo de comida, el daño es aún mayor.

Los ultraprocesados son productos que contienen múltiples ingredientes y aditivos, además de altos niveles de azúcares, sodio y grasas. Este tipo de alimentos, al ser frecuentemente consumidos, desplazan opciones más nutritivas como frutas, verduras y legumbres.

La FAO advierte que la creciente inclusión de ultraprocesados en la dieta de las personas está ligada a problemas de salud como sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas. Estudios realizados por los Institutos Nacionales de Salud de EE. UU. revelan que una dieta rica en ultraprocesados puede llevar al aumento de peso, mientras que las dietas basadas en alimentos frescos pueden resultar en pérdidas de peso.

Alternativas nutritivas para reducir ultraprocesados

Para disminuir el consumo de ultraprocesados, no es necesario un cambio drástico en la alimentación. Se recomienda sustituir gradualmente productos habituales por opciones más frescas. Por ejemplo, el agua puede reemplazar las gaseosas, las frutas pueden ser un buen snack en lugar de galletas, y los yogures naturales o frutos secos son alternativas viables.

Gloria Condori, docente de Nutrición en Unifranz, menciona que en Bolivia se cuentan con alimentos nutritivos como la quinua, cañahua, tarwi y legumbres que pueden ser combinados en recetas sencillas para enriquecer la dieta.

Además, es importante no solo eliminar alimentos poco saludables, sino también incorporar opciones que aporten nutrientes como fibra, proteínas, vitaminas y minerales, asegurando así una dieta más equilibrada.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) aconseja priorizar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales, mientras que sugiere limitar los azúcares y grasas no saludables para fomentar hábitos alimenticios más equilibrados.

Adaptar estos cambios a las posibilidades de cada familia es clave. Acciones simples como planificar comidas, cocinar a mayor escala y optar por snacks saludables pueden contribuir a mejor decisiones alimentarias.

Reducir la ingesta de ultraprocesados no implica alcanzar una alimentación perfecta, sino disminuir su frecuencia y recuperar progresivamente los alimentos frescos y nutritivos que nos ofrece el entorno.

El cuerpo humano es una máquina extraordinaria, pero necesita el combustible adecuado y en la cantidad justa. El equilibrio es la verdadera receta para una vida saludable.