La escasez de combustible afecta la producción agrícola y el transporte en Bolivia

Las largas filas en las estaciones de servicio han dejado de ser solo una incomodidad para los conductores. En Bolivia, la intermitente falta de diésel y gasolina ha comenzado a impactar severamente diversas áreas de la economía, afectando la producción agrícola, complicando los viajes y elevando los costos del transporte.
Particularmente en Santa Cruz, donde los agricultores se encuentran en plena campaña de cosecha de invierno, la falta de diésel se traduce en retrasos significativos. En el municipio de Cuatro Cañadas, por ejemplo, los productores de trigo, sorgo y girasol informan que la escasez de combustible está deteniendo sus actividades. La situación se agrava con los fuertes vientos que han causado pérdidas en los cultivos, incrementando el riesgo de que los granos queden sin cosechar.
Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), indicó que la recolección de caña está avanzando muy lentamente, apenas al 25% de lo esperado, cuando debería estar por encima del 50% en esta época del año. Si esta tendencia continúa, advierte que la cosecha podría extenderse hasta finales de 2026, lo que podría hacer que muchos productores reconsideren la siembra para el próximo año.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) señala que el problema del diésel tiene un impacto económico amplio, ya que alrededor de 950.000 hectáreas están listas para la cosecha. Estiman que se requieren aproximadamente 70 millones de litros de diésel para llevar a cabo las actividades de recolección. Esta campaña podría generar cerca de 2,5 millones de toneladas de granos, representando una actividad económica que sobrepasa los 1.000 millones de dólares.
Por su parte, el sector del transporte también ha sido duramente golpeado. En las inmediaciones de la terminal de buses Bimodal, los vehículos de transporte nacional e internacional forman filas que ocupan hasta dos carriles, mostrando el caos actual. Viajeros como Jorge Ruiz expresan su frustración al esperar días para cargar diésel, lo que limita sus viajes y genera un incremento en los pasajes.
Datos del sector apuntan que aproximadamente un 80% de los buses están en espera para abastecerse de combustible, lo que ha llevado a una reducción en la cantidad de salidas regulares. Esta situación resulta en pérdidas de ingresos para las empresas de transporte y un encarecimiento del servicio para los pasajeros, que ahora enfrentan tarifas más altas y menor disponibilidad de opciones de viaje.
Desde Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB), su presidente Sebastián Daroca asegura que el problema no es únicamente por la falta de combustible, sino que también responde a cuestiones logísticas y a una demanda superior a la capacidad de abastecimiento. Daroca mencionó que hay cantidades suficientes de combustible en planta y que se están tomando medidas para mejorar la distribución.
El presidente Rodrigo Paz calificó la situación como un "dolor en el pecho" y se comprometió a combatir las dificultades en el abastecimiento, reconociendo la necesidad de actuar rápidamente para solucionar este problema que afecta a amplios sectores de la población.