Saltar al contenido

Morales justifica el régimen cambiario flexible en medio de un aumento del dólar

Este jueves, el ministro de Economía, Christian Morales, reafirmó su apoyo al nuevo régimen cambiario del país, descartando la posibilidad de regresar a un tipo de cambio fijo. "Es una nueva realidad que debe asumir Bolivia", declaró, enfatizando que el mercado ahora determina el valor del dólar.

La cotización del dólar ha continuado su ascenso, alcanzando este 3 de septiembre un precio oficial de Bs 12,32, el más alto desde que se implementó el régimen flexible. Para el día de mañana, el Banco Central de Bolivia ha establecido un tipo de cambio de Bs 12,32 para la compra y Bs 12,42 para la venta, aunque algunos reportes indican que la referencia podría llegar a Bs 12,45.

Pese a la justificación del nuevo sistema, Morales advirtió que el Gobierno controlará la situación para evitar aumentos desmedidos. Aseguró que se trabaja con el Banco Central de Bolivia (BCB), la Autoridad de Supervisión del Sistema Financiero (ASFI) y el Instituto Nacional de Estadística (INE) para detectar movimientos erráticos que no se basen en fundamentos económicos sólidos, y así prevenir distorsiones o especulación. "No vamos a esperar a que el dólar llegue a Bs 15 o más para actuar", aseguró el ministro.

Morales también explicó que, aunque el nuevo esquema ofrece ventajas, presenta desafíos que se están evaluando diariamente junto al BCB. Según el Banco, actualmente cuenta con más de $us 1.100 millones en recursos líquidos y más de $us 400 millones en Reservas Internacionales Netas, fondos que podrían utilizarse para estabilizar el mercado cambiario.

La postura del Gobierno se centra en mantener un valor del dólar que responda a la oferta y la demanda, pero también en actuar cuando se perciba que los incrementos son demasiado rápidos o influenciados por factores especulativos. Sin embargo, mientras se habla de esta "nueva realidad", la moneda nacional sigue perdiendo valor y el dólar continúa alcanzando niveles históricos.

Frente a esta situación, surgen interrogantes sobre si realmente se trata de una nueva realidad que los bolivianos deben aceptar o si el Gobierno será capaz de demostrar que puede controlar efectivamente el impacto de esta política cambiaria.

"Es una nueva realidad que tiene que vivir el país".