Oruro celebra 101 años de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús

El 2 de agosto, Oruro celebró los 101 años de la consagración al Sagrado Corazón de Jesús, un evento que se manifiesta en la profunda devoción de la comunidad. La jornada incluyó una emotiva procesión y una misa solemne, reunidos en torno al monumento que se erige como un símbolo de fe y fortaleza espiritual.
La consagración de Bolivia a esta advocación se realizó el 7 de agosto de 1925, durante el centenario de la independencia, cuando los fieles expresaron su deseo de una relación más cercana entre la Iglesia y la sociedad. Esta idea tomó impulso durante la Guerra del Chaco, y en 1941, monseñor Ricardo Chávez Alcázar propuso la construcción del monumento, que se concretó con la creación de un Comité Pro Monumento en 1943.
El obispo de Oruro, Cristóbal Bialasik, resaltó en su homilía el significado espiritual del Sagrado Corazón, invitando a los presentes a reavivar su fe. La conmemoración tuvo lugar con una procesión desde la parroquia Santo Domingo hasta el monumento, donde se realizaron estaciones y una celebración eucarística, evidenciando el compromiso continuo de la comunidad hacia la Cofradía del Sagrado Corazón.
La historia de este monumento se remonta a la decisión de su ubicación en el cerro Kaluyo, también conocido como el Cerrato, donde se inició su construcción el 29 de junio de 1942. Aunque el diseño original preveía un pedestal de 14 metros, finalmente se construyó uno de 10 metros. La imponente figura de Cristo, hecha de bronce por escultores argentinos, fue bendecida por monseñor Chávez el 29 de agosto de 1943, consolidando al monumento como un hito religioso y cultural de Oruro.
Con el paso del tiempo, el monumento ha incorporado otros elementos, como la aureola colocada en 1945 y las estaciones del Vía Crucis, que fueron bendecidas en 1944. Estas estaciones, fundidas en Buenos Aires, fueron diseñadas para formar un calvario que lleva hasta la base del monumento.
La conmemoración de este aniversario no solo celebra la fe, sino que también recuerda el legado cultural y social que el monumento representa para Oruro. Más de ocho décadas después de su instalación, sigue siendo un punto de encuentro para los creyentes, consolidando su lugar en la historia y la espiritualidad de la región.