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  • MUNDO
  • Por Elena Condo

Refuerzan la seguridad en cárceles peruanas con militares

Este domingo, dos centros penitenciarios en Lima y uno en Trujillo comenzaron a implementar un retén perimétrico exterior, con el apoyo de las fuerzas armadas. Esta estrategia busca fortalecer la seguridad en las cárceles más peligrosas del país, y se prevé su expansión a otras dos prisiones en Perú.

En La Libertad, el ministro de Defensa, Rafael Belaunde, supervisó la instalación de efectivos del Ejército en el penal Trujillo Varones, conocido como ‘El Milagro’. Estos militares se suman a la labor de seguridad que llevan a cabo en conjunto con la Policía Nacional.

En el penal Ancón I, ubicado al norte de Lima, se inició un despliegue similar con la participación de la Marina de Guerra, que incluye un portatropas y un vehículo blindado ligero de reconocimiento. Asimismo, en el penal Miguel Castro Castro, en San Juan de Lurigancho, también se han ubicado efectivos del Ejército como parte de esta medida.

Emergencia carcelaria en cinco penales

La verificación de estas acciones en los penales Ancón I y Miguel Castro Castro fue realizada por el viceministro de Recursos para la Defensa, Darwin Eufracio, según informó el Ministerio de Defensa. Belaunde visitó Trujillo para supervisar la instalación de equipos de inspección que incluyen tecnología de ondas milimétricas, detectores de metales y sistemas de rayos X para la revisión de equipaje.

Este despliegue de seguridad se produce tras el violento secuestro del empresario Jenss Lara y el asesinato de sus acompañantes, un hecho atribuido a la banda criminal Los Pulpos. Lara fue liberado la semana pasada, presuntamente tras el pago de un rescate, y durante su visita a Trujillo, Belaunde anunció la captura de algunos de los sospechosos, aunque se ha cuestionado su identificación.

Belaunde también informó sobre la detención en Bolivia de Jhonsson Cruz, uno de los líderes de Los Pulpos, quien era buscado por la Policía Nacional del Perú por su vinculación con homicidios y organización criminal. Los cinco penales en emergencia albergan cerca del 50% de los internos asociados a grupos delictivos, quienes supuestamente continúan operando desde dentro de las cárceles.